Historia de carteras
Una línea temporal ramificada de ideas de cartera.
Arquitecturas modernas de cartera desde los años 50: carteras balanceadas, indexación, regímenes macro, endowments, factores y activos digitales.
Cómo leerlo
La línea principal es el tiempo. Las ramas son carteras. Las zonas densas indican aceleración en la innovación de carteras. Haz clic en cualquier nodo para inspeccionar debajo sus activos, historia y filosofía.
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Cartera 60/40
La referencia clásica de inversión balanceada que combina crecimiento vía acciones y estabilidad vía bonos, muy usada como benchmark institucional y m...
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Historia
La Cartera 60/40 no tiene un único inventor, sino que surge de forma gradual en la segunda mitad del siglo XX, cuando los inversores institucionales empezaron a formalizar la asignación de activos. Tras el desarrollo de la teoría moderna de carteras por Harry Markowitz en 1952 y del marco CAPM en los años sesenta, se fue consolidando la idea de separar la cartera entre activos de crecimiento, como la renta variable, y activos defensivos, como la renta fija. En los años ochenta y noventa, la combinación 60% acciones y 40% bonos se convirtió en una convención muy extendida entre planes de pensiones, endowments y fondos mixtos, sobre todo en Estados Unidos. Su popularidad se vio reforzada por varias décadas de caída de tipos de interés entre 1980 y 2020, periodo en el que los bonos aportaron tanto rentas como apreciación del capital mientras las acciones generaban crecimiento.
Filosofía
La lógica de la 60/40 es simple pero poderosa: combinar un activo que genera rentabilidad a largo plazo, las acciones, con un activo estabilizador, los bonos, para mejorar la relación entre riesgo y retorno. Las acciones capturan beneficios empresariales y expansión económica; los bonos amortiguan volatilidad, aportan rentas y, en muchos entornos históricos, ofrecen diversificación cuando la bolsa cae. La cartera asume implícitamente que la renta fija actuará de contrapeso frente a la renta variable. Su principal fortaleza es la simplicidad, la robustez y un historial muy largo. Su debilidad aparece cuando bonos y acciones dejan de diversificar entre sí, como ocurre en shocks inflacionarios o regímenes de subida de tipos.