Historia
La Cartera de Materias Primas representa exposición directa a mercados de commodities en lugar de acciones de empresas productoras. La inversión indexada en commodities ganó visibilidad institucional en el tramo final del siglo XX, especialmente con la consolidación de referencias como el S&P GSCI y, más tarde, el Bloomberg Commodity Index. Las materias primas atrajeron atención porque suelen responder de forma distinta a acciones y bonos, sobre todo durante shocks inflacionarios, crisis energéticas, problemas de oferta o periodos de tensión monetaria. En construcción de carteras suelen funcionar como diversificador o hedge inflacionario, más que como motor autónomo de riqueza a largo plazo. Por eso esta versión 100% commodities debe entenderse como un building block puro para estudiar beta de recursos.
Filosofía
La cartera parte de la idea de que los recursos reales pueden comportarse de forma muy diferente a los activos financieros. Las acciones representan beneficios empresariales. Los bonos representan flujos contractuales. Las commodities representan directamente el precio de energía, metales, agricultura y materias primas. Eso las vuelve útiles cuando la inflación nace de shocks de oferta o del encarecimiento de inputs. Su fortaleza está en la sensibilidad directa a inflación y en la diversificación frente al riesgo clásico de stock/bond. Su debilidad es estructural: las commodities no generan beneficios, dividendos ni cupones. El retorno depende de cambios en el spot, roll yield, colateral y metodología del índice. Una asignación pura puede ser volátil y atravesar largos periodos de retornos reales pobres.