Historia
La cartera parte del marco conocido 60/40 y lo adapta a una transición típica entre inversores tradicionales: conservar acciones globales y bonos como estructura base, pero reservar una parte material del patrimonio a bitcoin y ethereum como activos asimétricos de crecimiento y adopción. Es más diversificada que una cartera puramente crypto, pero mucho más arriesgada que una 60/40 clásica porque el sleeve digital es lo bastante grande como para dominar el comportamiento en ciclos fuertes del ecosistema.
Filosofía
La cartera tiene dos capas. La tradicional usa acciones globales para crecimiento corporativo de largo plazo y bonos para estabilidad, income y control de drawdown. La capa crypto utiliza bitcoin y ethereum como activos de crecimiento de altísima volatilidad. El diseño intenta conservar el lenguaje de la inversión balanceada mientras reconoce que crypto introduce un factor de riesgo independiente. Solo funciona para quien puede soportar grandes caídas del sleeve digital sin abandonar el plan.