Historia
La Cartera Cazador-Recolector representa el sistema de riqueza más antiguo de la humanidad, anterior a la agricultura, a los derechos de propiedad y al intercambio monetario. Durante la mayor parte de la historia humana, pequeños grupos nómadas sobrevivieron mediante caza, recolección y migraciones estacionales. No existían activos financieros, mercados de capital ni apenas acumulación material. La investigación antropológica sugiere que la riqueza residía sobre todo en las personas —habilidades, conocimiento, capacidad física— y en redes sociales basadas en reciprocidad y reparto. Los bienes materiales existían, pero se mantenían deliberadamente limitados porque la movilidad era esencial y la acumulación excesiva podía convertirse en carga. Es un entorno de incertidumbre extrema en el que la supervivencia dependía de adaptabilidad, no de propiedad.
Filosofía
No es una cartera de activos, sino una cartera de probabilidades de supervivencia. La riqueza se define por lo que puedes hacer, lo que sabes y quién te sostendrá si llega una mala temporada. El acceso a alimento es el motor principal, aunque sea volátil e incierto. El capital incorporado —habilidades, conocimiento del entorno, capacidad física— aporta resiliencia. El capital social actúa como seguro: redistribuye recursos y amortigua shocks individuales. La movilidad preserva opcionalidad, permitiendo seguir recursos y evitar colapsos locales. Los bienes materiales son mínimos por diseño, porque el exceso de acumulación reduce flexibilidad. Es un sistema antifrágil por naturaleza: la diversificación emerge de capacidades, relaciones y adaptación ambiental, no de una asignación financiera.