Historia
La Cartera 70/30 puede entenderse como una extensión natural del modelo 60/40 que dominó buena parte del siglo XX entre inversores institucionales. A medida que la renta variable fue explicando una parte creciente del retorno a largo plazo, muchos inversores optaron por elevar el peso de acciones manteniendo a la vez una reserva significativa en bonos como estabilizador. Así nació una familia de carteras ligeramente más agresivas que la 60/40, pero todavía dentro de un marco clásico de asignación entre crecimiento y defensa.
Filosofía
La 70/30 busca incrementar la rentabilidad esperada elevando la exposición a acciones sin renunciar por completo a un bloque defensivo de bonos. La renta variable sigue siendo el motor principal del crecimiento del patrimonio, mientras que la renta fija reduce parte de la volatilidad, aporta estabilidad psicológica y permite rebalancear en caídas. Frente a una 60/40, asume una trayectoria más irregular a cambio de un mayor potencial de acumulación real a largo plazo.