Historia
Las estrategias low volatility se hicieron muy visibles con la expansión del smart beta y de los ETF factoriales. La llamada anomalía de baja volatilidad sugiere que acciones menos volátiles o de menor beta han ofrecido en ciertos periodos retornos ajustados por riesgo superiores a los de acciones más agresivas. A partir de esa observación, muchos gestores construyeron carteras que filtran o ponderan empresas más estables, a menudo combinadas con rasgos de calidad, dividendos o defensividad sectorial.
Filosofía
Reducir el riesgo de la renta variable sin salir del mercado. La cartera intenta capturar parte del comportamiento alcista de las acciones, pero con menos agresividad y drawdowns más contenidos. El bloque de bonos añade estabilidad adicional y hace la estrategia más utilizable por inversores cautos. Su gran ventaja es conductual: puede resultar más fácil de mantener en mercados difíciles. Su gran limitación es que puede quedarse atrás en fases de euforia lideradas por acciones de mayor beta.